Reseña: Ride /// This is Not a Safe Place

September 4, 2019

ride this is not a safe place

Ride
This is Not a Safe Place
Wichita Recordings
8.5

Una innata atracción a la oscuridad
Por Enrique Cruz

Ride nos regala su segundo álbum después de interrumpir un silencio de 20 años. La banda inglesa es uno de los entes de culto más importantes que Inglaterra le ha dado al mundo, el Shoegaze no sería lo mismo sin la influencia directa del cuarteto de Oxford. This Not a Safe Place, marca el regreso a sus raíces más puras, una introspección entre su pasado y presente.

Hablar de Ride es un ejercicio curioso, es una banda que nunca ha destacado por encabezar grandes festivales o tener lanzamientos mediáticos. Crecieron a la sombra del Brtipop a principios de los noventa, movimiento al cual nunca se pudieron adherir, a pesar de pertenecer a la misma disquera de los hermanos Gallagher (Creation Records). Siempre callados y discretos, su separación no hizo mucho eco.



Sin embargo, durante los años de silencio el mito de la banda se hizo palpable, se convirtieron en una banda de culto para muchísima gente que quería explorar el génesis del Shoegaze. Su regreso en 2014 causo mucha más expectación ¿Serían capaces de traer su sonido al siglo XXI?

Su primera respuesta era positiva, Weather Diaries (2017), fue el disco con el que rompieron más de 20 años sin material inédito y donde la banda demostraba que aún tenían algo por decir. This Not a Safe Place, es su segundo lanzamiento posterior a su reunión, aunque no completamente distinto a su antecesor, es evidente el deseo por volver a sus raíces y a partir de ahí evolucionar un sonido que sigue siendo nostálgico.

Si bien, pareciera que su capacidad para dibujar paisajes sonoros no ha mermado ni un poco. Andy Bell y compañía usan su más reciente disco como un ejercicio de regresión. “Future Love“, bien podría haber sido un éxito en Top of The Pops sin ninguna duda y “Clouds of Saint Marie” es un himno digno a la época de Madchester. Por otro lado, Ride explora su sonido más puro en “Eternal Recurrence“, “Shadows Behind The Sun” e “In This Room“, son cortes imperdibles, está última quizás la mejor canción que la banda ha lanzado desde su reunión, donde, con ecos y una tristeza que conmueve, Mark Gardener, le da sentido al título del álbum.

Un disco que cumple, si bien en todo su conjunto This is Not a Safe Place llega a tener altos y bajos, canciones que no son memorables del todo o bien pudieron ser omitidas, al final logra salir avante. Tiene cortes que lo hacen algo imperdible.

Ride no trata de innovar de manera radical su sonido, sin embargo, existe un deseo tangible por abrazar nuevos horizontes sin olvidar sus raíces más puras. Para los más nostálgicos y fieles al cuarteto de Oxford el álbum es una joya más dentro de la discografía de la banda. Si bien no perfecto, This is Not a Safe Place es algo que vale la pena escuchar al menos un par de veces.

Post escrito por: Blogger invitado

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