Helloween: Pumpkins United @ Arena Ciudad de México

October 22, 2017

 

Por Diego Álvarez Rex

Minutos antes de las 20:30 horas, las luces del recinto se apagaron desatando la euforia. Los gráficos que anunciaban la llegada de Helloween fueron proyectados en las pantallas, la leyenda del Power Metal tomó su lugar al centro del escenario en medio de una ensordecedora ovación que dio la bienvenida a los primeros acordes de “Halloween”, mismos que encendieron el infierno.

La experiencia más cercana a deleitarse con el Helloween original en México había iniciado. Con un escenario especial hecho como sí la batería saliese de trozos de calabaza, siguieron “Dr Stein” yendo directo al grano: tanto Michael Kiske como Andi Deris cantando juntos liderando la misma banda. Dos épocas completamente distintas de la banda ahora de la mano; el público, completamente entregado, coreó cada canción y ovacionó cada movimiento de la banda en escena como sí de un milagro se tratara. “¡Quiero escucharlos, maldita sea!” fue el juego de palabras que se repitió a lo largo de toda la noche.

Aunque los boletos se vendieron con casi un año de antelación, la realidad es que hasta para esta gira y esta banda, el lugar efectivamente les quedó grande, sobre todo por los precios que prácticamente cuadriplicaban la cantidad por la que sus fieles seguidores han llenado una y otra vez el Circo Volador durante sus visitas. Hasta tres guitarras en escena alineadas con tres voces cantando al unísono remarcando el especial y ensayado suceso que se atestiguaba, el concierto de caso dos horas se enfocó en el segundo y tercer álbum de la banda, Keeper of the Seven Keys Parte 1 & 2. Markus Grosskopf, Michael Weikath, Kai Hansen, Michael Kiske, Andi Deris, Sascha Gerstner y Dani Loble como una majestuosa fuerza en escena. Siete alemanes íconos en el metal haciendo honor al título de la gira “Pumpkins United”.

Además de los obligados solos y duelos de batería y guitarra, la banda también aprovechó la ocasión para ofrecer un pequeño vídeo tributo a su fallecido baterista original, Ingo Schwichtenberg, cuyo recuerdo fue despedido en gritos al inaugurar “Livin’ Ain’t No Crime”. Los acordes de “How Many Tears” desataron la euforia y nostalgia de los miles de fanáticos que abarrotaban el lugar. “Eagle Fly Free” y “Keeper of the Seven Keys” fueron cubiertas con pelotas en forma de calabaza que ni siquiera pudieron volar por le recinto cuando todos los presentes en pista querían hacerse de una por muy grande que fuera.

Tras ver como la banda procedía a abandonar uno a uno el escenario, el público armado con el coro de “¡Oe oe oe oe, Helloween-Helloween!” fue entonado hasta que con un reiterativo ademan de reverencia, logró traer devuelta este festín de metal para colocar la cereza al pastel con dos temas más: “Future World” y “I Want Out”.

Durante casi dos horas, la legendaria banda de Hamburgo entregó el resto de su energía a su fiel público mexicano, que devolvió con agradecimiento y admiración el esfuerzo en la apoteósica celebración que reunió a prácticamente todas las “calabazas” de esta icónica banda.

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Post escrito por: Diego Álvarez Rex

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