Reseña: MGMT /// Little Dark Age

February 21, 2018

MGMT
Little Dark Age
Columbia Records
7.0

Por José Marr‏ @JR_Marr
Crazy Rhythms Music

Hace unos 15 años, cuando Andrew VanWyngarden y Benjamin Goldwasser se encontraban produciendo sus propias canciones psicodélicas basadas en sintetizadores y las creaciones de grupos como Suicide, Loop o Spacemen 3, jamás imaginaron -cuando firmaban sus emails como The Management– que sus propias mofas hacia la industria musical y hacia las canciones Pop radiales (premisa que les inspiró a hacer “Kids” y “Time to Pretend“) terminarían volviéndose tanto sus principales motores al éxito como la cuerda que eventualmente ellos mismos se pondrían al cuello; y es que el impacto que tuve su EP debut, Time to Pretend, llamó la atención de Kevin Barnes para llevárselos de tour como acto abridor de of Montreal y también la de los directivos de Columbia Records, quienes incluso les dieron como productor al legendario Dave Fridmann para asegurar una nueva obra maestra psicodélica de estas jóvenes promesas.

No obstante, el éxito masivo de sus sencillos ya retrabajados les valieron un reconocimiento mundial que a final de cuentas terminó siendo destructivo, el gran público esperaba luego de escuchar Oracular Spectacular (claramente enfocado a escenarios veraniegos) más hits inmediatos y bailables, por lo que terminaron dando imagen de popstars a dos chicos que buscaban dejar su marca con nuevas exploraciones de las posibilidades que los sintetizadores pueden ofrecer, siendo quizás “Metanoia” el acercamiento más fiel a lo que intentaban lograr.

Fue el afán del dúo por quitarse el estatus de hitmakers lo que marcaría desde entonces su carrera; concibiendo de la mano de Peter Kember (líder de Spacemen 3) en producción, una obra más cohesiva y centrada en melodías aún más artificiosas, de mayor complejidad y que hicieron florecer la cara psicodélica de MGMT de nombre Congratulations, movimiento que les valió sacrificar su estilo amigable, pero a cambio obtuvieron un álbum superior debido a que gana sustancia como un todo. La recepción del álbum no fue la esperada y, ante cualquier expectativa, recibieron incluso mayor libertad por parte de Columbia Records, se tomaron más de un año para grabar y armar junto a Dave Fridmann una vez más su tercera placa. El disco homónimo MGMT no deja de ser una muestra de necedad por parte de sus creadores de querer salirse de todos los moldes, forjando un álbum que se va al extremo, que confunde saturación sonora con complejidad y se vuelve difícil de escuchar: poco disfrutable, casi como cuando Animal Collective mutaron de un jovial Strawberry Jam al Noise engorroso de Centipede Hz. Andrew y Benjamin habían dejado claro que su música podía ir más allá del sonido presentado en “Time to Pretend“, “Kids” o “Weekend Wars“; desde 2009 se han enfocado en lograr experiencias que exigen atención del espectador haciendo ver sus coros más icónicos como vacíos, y ahora que tienen como antecedente un proyecto que refleja sus intenciones de forma exitosa y otro que es un tropiezo total, 2018 marca su regreso, pero ¿qué significa Little Dark Age para su carrera?

Usar el track homónimo como carta de regreso fue una decisión acertada, puesto que cataliza bien lo que presenciaremos durante sus 40 minutos de duración; un regreso a las estructuras más convencionales de verso-coro-verso-coro pero exponenciada, no se rinden totalmente a hacer cortes predecibles, sino que utilizan sus bases para desarrollar un nuevo sonido más enfocado a las atmósferas que consiguen con sintetizadores densos marcando una tendencia al estilo 80s del New Wave, Dave Fridmann una vez más otorga su sello al sonido del álbum para que nos perdamos en detalles aparentemente sencillos.

De hecho, la intervención detrás de consolas redirige en más de una ocasión la estética del producto final, otorgando con el mismo estilo pasajes nocturnos casi góticos u otros más Funky, muestra definitiva de que el dúo se encuentra centrado en el sonido que quieren lograr, resultando en su trabajo más homogéneo y parejo hasta la fecha. “Tslamp” reluce rápidamente como el track más brillante dentro del álbum; criticando la dependencia a dispositivos móviles al mismo tiempo que bailan entre destellos electrónicos y percusiones orgánicas, sonido similar al pasaje “Days That Got Away“.

El factor que para la mayoría definirá si Little Dark Age es de su agrado o no, es precisamente los contrastes que maneja. Tomemos “When You’re Small” como ejemplo; la canción de menor duración que irónicamente es el que aparenta ser toda una odisea por su progresión que avanza de una sencilla balada acústica y deriva repentinamente en el uptempo más placentero que les hemos escuchado en años, logrando por momentos emular las incursiones espaciales del Pink Floyd de los 60s con todo y sección de cuerdas incluida, pero al ser sucesora de “One Thing Left to Try” (que suena casi a un homenaje a The Human League o Erasure) hace que sea necesario repetir alguna de las dos canciones para poder asimilar bien la sucesión o sentido que toma. Lo cierto es que pierde cohesión.

Sin embargo, recaen en los mismos errores que sus influencias; en repetidas ocasiones recaen en los letargos y repeticiones a fin de poder hacer una canción fácil de corear en vivo, como “Me and Michael” que no sólo termina siendo pesada de escuchar por su temprana posición en el tracklist, sino también termina volviéndose aburrida. No es que a todos los álbumes de MGMT se les pueda tachar por el trabajo vocal, pero sólo en Little Dark Age se siente limitado, poco explotado y redundante en al menos el 70% de tiempo total. Y si bien ya nombramos la presencia abundante de coros memorables como un elemento a favor del disco, visto en retrospectiva con respecto a su carrera parece que fue hecho en función de querer ser agradable con todos, pero en contadas ocasiones se llega al equilibrio entre la experimentación Synth, atmósfera y coros.

Little Dark Age es placentero, pero no deja de sentirse como un paso en falso, se agradece que ahora su música sea dirigida realmente a quienes piensan más allá de catalogarlos como “poco interesantes fuera de sus singles”, por supuesto que hay letras bien escritas y versos hechos para ser citados a futuro. En vivo la mayoría de las canciones ya demostraron funcionar bien; sin embargo, saber que MGMT tuvieron que adaptarse a un estilo ya establecido y recurrir más descaradamente a sus referencias (véase el vídeo de “Little Dark Age“) para mirar a su propio futuro, deja en tela de juicio sí en verdad tendrán en los próximos años algo nuevo qué decir por sí mismos.

Post escrito por: Jose Marr

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