RPM: 10 años de Primary Colours de The Horrors

May 8, 2019

primary colours

Far beyond the shallows:
10 años de Primary Colours de The Horrors

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Si somos honestos, el primer álbum de The Horrors, Strange House, los hacía sonar como una banda tributo en el mejor de los casos, y como una banda de broma, en el peor. Una banda tributo que quería pero no podía del todo lograr emular a grupos como los Misfits, los Cramps, y demás exponentes del Shock-Rock/Punk/Psychobilly, etc. Eso cuando querían sonar relajados y originales. Cuando querían sonar serios, daban ganas de quitar el disco porque había algo que no cuadraba. Eran demasiado referenciales para su propio mal. Si Faris Badwan y compañía se hubieran quedado ahí, hubiera sido una lástima porque nos hubiéramos perdido de uno de los arcos más interesantes en tiempos recientes en la música Pop.



Y luego llegó Primary Colours, su segundo álbum, que rompió absolutamente todas las expectativas que se podían tener de ellos. Aquí las influencias estaban en su lugar correcto al grado de que, a pesar de sonar claramente a ellas, la originalidad fluye en cada una de las diez canciones que lo componen. Para robar hay que saber cómo hacerlo. Claro que siguen exprimiendo a los Cramps, pero aquí ya no los emulan, sino que los potencian y vuelven propios sus sonidos. Primary Colours significó la creación de una identidad propia y una firma en cada una de las canciones. “Mirror’s Image” abre con todo y devasta todo a su paso. No soy muy proclive a hablar de “evolución” respecto a la música, pero en este caso no hay de otra. The Horrors evolucionaron a pasos agigantados en dos años. “Who Can Say” tiene ecos de Suicide, “New Ice Age” (con su título tomado de Joy Division) es aterradora, estremecedora y emocionante. Peligrosa, como debe ser el Punk. Sentir que no estás a salvo cuando le subes a todo el volumen y escuchas a Badwan deshacerse la garganta de una manera en la que Johnny Rotten estaría orgulloso. No se puede quitar el dedo del renglón respecto a que una buena parte de la ayuda vino de Geoff Barrow (Portishead, Beak>) en la producción. Barrow, con toda su experiencia, le otorga un sonido cavernoso a todo el álbum, distante pero abrasivo, en el que todos los instrumentos están en el mismo nivel sin protagonismos. Eso logra que la banda, antes que cualquiera que los escuche, se lo crea. Ahí radica el secreto de que canciones como “Scarlet Fields” o “I Only Think Of You”, tan diferentes entre sí, suenen tocadas por la misma banda pero con distintas preocupaciones. Todo aquí oscila entre un Punk atascado y guitarrero, como en “I Can’t Control Myself”, y un Shoegaze y Noise evocativo y complejo, como en la fantástica pieza final “Sea Within A Sea”, que va de The Velvet Underground a The Jesus & Mary Chain a My Bloody Valentine y de regreso.

Primary Colours también les abrió las puertas a sus creadores para dar rienda suelta a su imaginación y que, después de éste, ninguno de sus esfuerzos posteriores se pareciera al anterior. Es un disco clave en su discografía porque los encontró en una cumbre creativa envidiable que sólo los impulsó a volar más allá de lo que cualquiera se pudiera imaginar.

Reseña original (2009)

Post escrito por: Ernesto Acosta

Post Relacionados