Reseña /// PJ Harvey: A Dog Called Money

May 15, 2020

A Dog Called Money PJ Harvey

Por Ernesto Acosta Sandoval

En 2016, PJ Harvey lanzó su noveno álbum de estudio, The Hope Six Demolition Project. De entrada y a primera escucha, el sonido era familiar. Recordaba un poco a Stories From The City, Stories From The Sea (2000), en lo guitarrero y por momentos afilado de su sonido. Pero hay algo que no terminaba de cuadrar. Las letras se sentían diferentes, más directas, menos metafóricas, más inmediatas. El álbum, como siempre sucede con PJ Harvey, se despegaba de su entrega previa. La razón principal era que el álbum iba mano con mano con la colaboración que había tenido entre 2011 y 2014 con el fotógrafo Seamus Murphy, habiendo viajado juntos a Kosovo, Kabul, y Washington DC. Luego, llevó a sus músicos al sótano de la Somerset House en Londres, abrió las sesiones al público convirtiéndolas en una instalación artística a la que tituló “Recording In Process”. Ahí grabó las canciones que compuso durante los viajes con Murphy. Todo el proceso fue capturado por el fotógrafo y quedó plasmado en el documental A Dog Called Money, que se transmitió el viernes 15 de mayo como parte de Ambulante En Casa.



Los tres lugares que Harvey y Murphy visitaron durante el proceso de creación del álbum no podían ser más diferentes entre sí. Uno es una nación en ciernes, devastada por la guerra, otro es la capital de otra nación también devastada por una guerra sin fin aparente, y el último es la capital del país más poderoso del mundo. Sin embargo, Harvey y Murphy parecen dedicados a encontrar los puntos en común, los invisibles vasos comunicadores entre las tres sociedades. Invisibles, claro está, ante los ojos de la indiferencia. Las imágenes en pantalla tienen una secuencia que parece caótica de entrada, pero pronto agarran su propio ritmo, como las canciones que Harvey va armando con su banda. Primero la vemos en Kabul, luego en el estudio, después en Kosovo, luego en el estudio. Resulta claro, entonces, que lo que vemos en las sesiones de grabación es lo que ha recogido de cada uno de los lugares que visitó. Desde la experiencia de estar en una casa abandonada y bombardeada, hasta un recorrido por los suburbios de DC de la mano del periodista Paul Schwartzman (quien suelta una de las líneas más devastadoras en todo el documental: “En Georgetown no hay metro porque sus habitantes no quieren que los negros tengan fácil acceso al vecindario”). Para este momento ya es más que obvio que la música y, muy en particular la religión, es lo que une a estas tres comunidades. En cada lugar PJ Harvey visita lugares de oración, escucha con atención las historias de los líderes de las iglesias y se lleva un poco de cada una de ellas. Un tambor afgano, una melodía romaní escuchada durante un bautizo, un coro Góspel. Todo lo incorpora y aparece con protagonismo en la mezcla final de The Hope Six Demolition Project.

PJ Harvey, artista integral, además, queda retratada como una documentalista lírica. Las letras del álbum, directas e inmediatas, son las fotografías que ella ha tomado de los lugares que visitó. Los títulos de las mismas resulta indicativos de esto (“Chain Of Keys”, “Near The Memorials To Vietnam And Lincoln”, “The Ministry Of Social Affairs”). Su presencia en el estudio es inmensa y es impresionante ver cómo se le cuadran todos a su alrededor. Si le dice a John Parish que toque las notas más altas de su saxofón, lo va a hacer hasta ponerse morado. Flood, su productor, no deja de mostrarle su admiración cada vez que interactúa con ella. Cuando PJ Harvey habla todos la escuchan.

Lo que PJ HarveySeamus Murphy hacen en los lugares que visitan es echar luz sobre gente que no la tendría de otro modo, pero sin condescendencia, con respeto, con curiosidad académica. He ahí el gran acierto de A Dog Called Money.

Post escrito por: Ernesto Acosta

Post Relacionados