Reseña: Festival NRMAL de Monterrey

March 19, 2010

festivalnrmal

Por: José Malagón

Mi primera impresión al llegar fue que por alguna extraña razón hay muchas mas guitarras en las calles de Monterrey que en las de DF, claro, sólo había caminado sobre unas 4 calles desde mi llegada y aun así la impresión de encontrar tan expuesto el gusto a la máquina española me perseguiría hasta el momento en el que escribo esta reseña o diario anecdótico o pequeña cartografía… como sea, el hecho es que a 22 horas de haber pisado Barrio Antiguo (un pequeño Centro a la DF con la diferencia de ostentar más botas que zapatos dentro de los aparadores) entraba en las instalaciones de Alianza Francesa de Monterrey sede del Festival NRML.

Es importante entender que en un festival grande o medianamente grande, existen varios escenarios, esto nos obliga a elaborar una ruta o itinerario, desarrollar un Marco Polo portátil, con el cual, en ocasiones, uno solo puede estar al prestigio de la marea; utilizando un poco las velas, un poco Google Maps, pero al final sabiendo que todo es inútil.

Con un retraso de casi una hora el festival comenzó con un entrañable Black-Fo, proyecto solista de Gustavo Mauricio A.K.A Catsup, miembro de Quiero Club y viejo lobo de monte. Acompañado por una banda entre los que se encontraba Goma, otro de los artistas del sello Happy-Fi, el acto nos sacudía con capas y capas de glosolalia musical, apoyados siempre por una producción en vivo que exaltaba la fuerza de la banda, la cual jugaba con tambores, sintetizadores y hasta acordeones en vivo, aparentemente diseñados en otra dimensión, o considerando mi “estado de vacacionista”, es probable que sólo en San Pedro pudieran hablar en ese idioma. ¿Deberíamos esperar un material de este proyecto? Aparentemente la respuesta es si, según algunas palabras que compartí con el ya mencionado Goma aunado al actual reconocimiento de proyectos como Animal Collective, Black Dice y por qué no… Black Emperor Machine y hasta Max Tundra, es probable que las cercas abiertas del pop actual hagan de este un acto a considerar.

Después del junglerío patrocinado por los hermanos Caballero, en el escenario rojo se encontraba La Musique Pop, banda local que demuestra un entero dominio de trucos pop que puedes revisar en la página de Delhotel Records, sello en el que comparten su material. Unos minutos después, después de compartir algo del equipo con los muchachos Pop, aparecieron en escena El Cuarto, banda evidentemente local y con el extraño toque argentino presente en casi todo Monterrey, una banda que sabe tomar lo mejor de dos regiones altamente musicales. Aprovechando el asalto provocado por el sencillo “Minimal”, la banda nos enseña lo que mejor saben hacer, sus líneas chonchas de bajo, sintetizadores y guitarras filosas acariciaron al público casi como ellos acariciaban una escuela a la She’s a Tease. Puedes checarlo en la compilación Coyote Nights de Happy-Fi.

Una visita al baño me dejó en claro que la sobre población de guitarras no era una casualidad, ya que el escenario Baile se encontraba casi abandonado. Con todo y la poca respuesta, se encontraba Robot Koch y su lap top con su amiga Grace y su poca respuesta, beats super trabajados, tendencia al dub, un temerario productor, todo eso en camino al baño.

De regreso al festival y de regreso a la fila, me pregunto si este hecho es un complot en contra del garage de Baile, mientras pienso eso regreso al escenario rojo, me doy cuenta que todo el festival también visitó el sanitario y los horarios se encuentran sin control alguno… como dije antes, nada te prepara para un festival.

Dispuesto a entregarme a mi estado de “vacacionista” que me arrastró hasta el escenario rojo en el que se realizó un pequeño ritual de regio-montañismo; una banda que nunca había podido escuchar en vivo 60 Tigres seguida de Los Erres y The Volture, me dejan en claro la afinidad guitarrera de la ciudad, ya sea utilizada a la sombra de ritmos disco-punk, o con el mero instinto folk-punk del sur de Estados Unidos, región en la que a pesar del mapamundi con división política, parecía absorver la ciudad de Monterrey. El público conformado por amigos y conocidos se entrega a unos de los mas diestros músicos locales entre ellos por supuesto la elegancia y técnica de Luis Fara.

De regreso al Dance Tent me encuentro con dos jóvenes sorpresas: uno es casi local, utiliza discos compactos y opera bajo el nombre de Acosta, reside en Texas a donde irá después de éste set y del que preparó para el after party, enamorado de la música y eternamente interesado de escuchar nuevos nombres de bandas, nos regala un set mucho mas orientado al house y tratando de regresarnos a alguna fiesta ilegal en Chicago.

Por otro lado, y huyendo del invierno de Brooklyn, nos encontramos con Cousin Cole, eterno enamorado de Arthur Russell y gran conocedor de la pista de baile. Su set que oscilaba entre disco y electro, dio un inesperado twist con algo de progresivo de los 70s que me dieron la esperanza de que en cualquier momento aparecería un track de los veteranos Gong, es probable que sintiera la confianza de tomar es camino despues de estar en primera fila de Black Fo, no sabría decirlo con exactitud pero para pareció una pequeña plática.

Acariciando el clímax de asistencia justo en la llegada del ocaso y debido a un cambio en toda dirección y orden, me encontré casi por accidente a uno de los favoritos y mas interesantes actos de la experiencia regia. Los no desconocidos en DF She’s a Tease, regresando del enclaustramiento destinado a la producción de su primer material (próximo a estrenar) anclaban la presentación previa al show que darán en la siguiente edición del Vive Latino en su bien conocido San Pedro y con sus bien conocidos camaradas, entre los que se encontraba Toy y Milkman, MC y co-productor del esperado debut. El nuevo material suena amarradito y muy cercano al groove con el que conquistaron la capital, apoyados por un micro Korg y un Juno, los pibes regalaron uno de los momentos mas grandes con el micro himno Long Time Roll, con la tesitura propia de tocar en casa.

Casi para la noche me doy cuenta de que las mareas me han dejado disfrutar de un Festival altamente pop y renuncio a mi enojo por no haber cachado algunos de los actos electrónicos que me hacían mas ruido.

En el stage rojo, casi abandonado, los jóvenes Yellow Fever se encontraban arreglando los últimos detalles para regalarnos uno de los regalos del Festival NRML y es que la intimidad con la que Jeniffer Moon nos regaló los tonos de su guitarra y voz, quedarán por siempre en mi cabeza así como la pequeña angustia que sentí al partir del escenario rojo con dirección al por primera vez lleno, Dance Tent.

Ya para el cierre del Festival el escenario se llenó de pies dispuestos a moverse con “Ring The Bell”, tema que abre su último materíal discográfico editado por DFA, Jona y Claire también conocidos como YACHT, persignaban a la audiencia al ritmo de sus energéticos beats y el trabajo visual en las pantallas, un proyecto al cual aún recuerdo como de galería y que según Claire Evans con su inpecáble new yorkinan: “Is chaingin’ all the time”. “Summer Song” rescató muchos gritos y por supuesto “Psychic City (Voodo City)” fué la mas coreada.

Inmediatamente después de los jóvenes YACHT hacía presencia el desenfrenado Daedelus, con los cortes que usará en el SXSW de Austin. El joven prodigio proveniente de Los Ángeles, protegido del Ninja Tunes y mayor exponente en el uso del monome, dejó en claro por donde va haciendo camino la música soportada por lap tops. Fue el único artista que extendió su set por 20 minutos por petición del festival.

Por el escenario Verde-Azul se encontraban Nite Jewel pequeñas diosas del uso de sintetizadores, líneas de bajo encantadoras, voces en su lugar y la actitud para tocar una rola más de las que estaban en el plan original, en definitiva chicas que entienden de cartografía. No sorprende para nada que sean amigos de Ariel’s Pink Haunted Graffiti.

Al empezar el animado beat de Banda de Turistas, mi proecupación por regresar a DF se apoderaba de mí, aparentemente Acosta quiere que vallamos a ver a Toy Selektah y aunque acepté al principio, derrumbé nuestros planes por la oportunidad de regresar a casa a primera hora de la mañana. No me di cuenta de que esto era el final de un festival altamente disfrutable, con bandas sumamente interesantes y la intimidad que sólo San Pedro puede aportar, pero por el momento debo regresar al lugar del que partí, y esperar el festival MtyMx, con suerte la próxima semana sea capaz de fijar una ruta con los artistas que me interesan más, pero uno nunca sabe, cuando menos trataré de conseguir una acreditación de prensa.

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Post escrito por: Blogger invitado

9 thoughts on “Reseña: Festival NRMAL de Monterrey

  1. clementina

    heeey! bastante buena la reseña (incluyendo, los minusiosos detallles)!
    que bueno que se dieron una vuelta por mty para contrnos del nrml a los que no pudimos ir.

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