XV Años de Ruta Sonora: una reflexión del Indie en México

September 2, 2016

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Por moonman
Foto Daniel Patlán

Cada día pasa algo nuevo. Todos creemos que los días son idénticos pero en realidad nos movemos, aunque sea milímetros, hacia algo nuevo. La mejor forma de hacerlo es mediante un diario o bitácora que nos diga cuáles fueron los últimos movimientos para saber de dónde venimos y hacia donde vamos.

Los que, por alguna circunstancia, somos tercos y tenemos un medio independiente para estar tomando fotos de lo que acontece diario, a veces ni nos damos cuenta de este movimiento y solo nos dejamos fluir, surfeando sobre lo nuevo, lo viejo y reciclado.

En la ciudad hay miles de estas “series navideñas” (por llamarlas así), en donde cada foquito es una publicación, post o entrevista que van armando una red. Una de ellas es Ruta Sonora, la columna semana de la periodista y música Pati Peñaloza, que desde hace 15 años publica en La Jornada.

Desde lo autóctono y auténtico hasta lo predecible y masivo, en México han surgido miles de conciertos de proyectos que siguen, tuvieron una vida fugaz o que luchan por seguir adelante. Todos estos sentimientos los ha tratado de capturar Pati en unos cuantos caracteres semanales.

Decidimos que era interesante acercarnos a Pati, para que nos de un panorama de lo que ha pasado básicamente en este siglo en la escena independiente en México, ya que siempre ha habido una vida “underground” muy interesante que reluce en los rincones más extraños de la Ciudad de México en las noches.

Justo la noche del 9 de septiembre se hará el festejo oficial en el Pasagüero con una muy buenas propuestas: Big Big Love, AJ Dávila, Ayer Amarillo, Prisma (Priscila y Marcela de Quiero Club) y Los Licuadoras.

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¿Cuáles cambios más drásticos son los que has visto desde que comenzaste la columna
Muchísimos. Y la columna ha ido cambiando acorde a ellos. Cuando empecé a hacer Ruta Sonora (2001) no había redes sociales. Había muchas fiestas y festivales de electrónica y arte sonoro sobre todo, a la que iba muchísima gente, y nada de eso estaba siendo consignado en ningún medio masivo o impreso. Nos enterábamos de todo eso por cadenas de mails y flyers de papel.

Entonces yo propuse escribir de ese fenómeno subterráneo en un medio nacional, pues me parecía que se gestaba por primera vez en México una escena musical fuerte a la que iba mucha gente sin ser convocada por los medios masivos tradicionales (radio, TV o prensa). Yo todavía iba a las disqueras para que me pasaran el material a reseñar, aún iba a conferencias de prensa. Con las redes sociales y el intercambio de música digital todo cambió. Dejé de ir a las disqueras y a conferencias; era obsoleto ya. Muchos más medios empezaron a reseñar todas esas fiestas y toquines subterráneos. Entonces fui cambiando la intención de la columna; imprimí más estilo literario al describir álbumes o al hacer críticas a sucesos no gratos de la escena cuando ameritara.

A veces tengo entrevistas, a veces crónicas. También cambió mucho la escena; empezó a haber miles de bandas nuevas y el cambio de estafeta que se dio a partir de 2005 aproximadamente (Reactor, indie, “generación Zoé”, etc), fue determinante: el público se volcó como nunca antes a ver bandas mexicanas en vivo (aunque eso también se desgastó y de nuevo hay crisis de asistencia a shows). Recomendar todo eso se volvió imperante. Hoy es preciso competir contra la redes ofreciendo ese punto de vista pausado, reflexivo, que la velocidad de las mismas no puede dar.

¿Cuál crees que sea la principal razón por lo que la mayoría de las bandas permanecen de forma independiente (aparte de la económica)?
Las viejas historias de terror de cómo las grandes disqueras “ensartaban” a las bandas hasta tronarlas, fueron pasando de boca en boca como una advertencia. La contundencia que empezaron a tener los pequeños sellos (Noiselab en algún momento, por ejemplo) hizo que las bandas sintieran que les iría mejor con ellos. La posibilidad tecnológica de grabar algo de calidad con pocos recursos, de forma que además seas el propietario de tu propio material, en vez de una disquera que te daría un peso por disco, también influyó. Finalmente, la difusión de la música, videos y demás parafernalia a través de la red de forma gratuita para el músico, sin necesidad de intermediarios que cobren cuota, también es algo que alienta a la independencia, amén de que puedes hacer lo que se te dé la gana, sin que una disquera te condicione apoyo a cambio de ventas, te dicte la imagen, te obligue a tocar con artistas que no quieres, o sonar de tal o cual manera.

¿Cuál ha sido el caso de mayor éxito que hayas visto?
¡Qué difícil! Pero yo creo que Zoé en primera instancia, en los dosmiles, después de picar piedra desde los 90, haber sido desterrados de Sony y luego pegar con tubo hasta ahora. Supieron capitalizar las crestas altas y rebasaron a los hasta entonces invictos Café Tacvba. En su momento, Porter me pareció un fenómeno sin precedentes; no lo supieron aprovechar del todo, pero marcó época; para mí fueron un símbolo de lo que estaba por venir y explotar en cuanto a sonido “indie”; el Porter de ahora me parece como si en realidad fuera otra banda. A Hello Seahorse! le pasó algo similar: iba para más y se apagó. Enjambre ahí la lleva. Bajita la mano, San Pascualito Rey es un fenómeno menos vistoso, pero ha sabido crecer bastante a fuego lento. Carla Morrison también me parece importante porque supo moverse mucho en redes y sin querer salir de Intolerancia, en poco tiempo supo ser un emporio personal; es una empresaria inteligente, sin haber necesitado de grandes disqueras.

¿Crees que la prensa musical en México tiene el poder suficiente para levantar o tirar a un artista
Depende del artista. Hay bandas que pueden o saben hacer buenas campañas o tienen buena infraestructura en redes y los va a ver mucha gente sin necesidad de que ningún medio hable de ellos, o de plano, aun con pocos recursos, son buenísimos (ya sea en vivo o en grabación) y su fama va pasando más de boca en boca que a través de los medios; los medios los empiezan a “pelar” cuando el público ya les está haciendo más ruido. Hay otras bandas que tienen mucho dinero o un management muy hábil, de forma que sin haber picado mucha piedra, se empiezan a colar fácilmente tanto en shows como en medios, de forma que éstos los inflan demasiado y es cuando sí podemos hablar de que la prensa ayuda a levantarlos; riegan un “buzz” que el público replica.

El caso de la “destrucción” también existe. Si la banda tiene nulas o malas relaciones públicas, los medios hablarán poco de ellos, aun si es buena banda, o de plano la bloquearán deliberadamente o la dejarán de programar, si se trata de radio, por ejemplo, y la gente no sabrá tanto de ellos.
Por ello, un artista debe de ser hábil para sortear todo eso, y saber trabajar sin necesitar de los medios. Las bandas que esperan sólo vivir de los medios y no de tocar o tener una fuerte base de fans, tarde o temprano se desmoronarán. Internet ayuda mucho a que como músico uno sea su propio promotor.

¿Es mejor dar un contexto al lector que describir sobre las emociones que te provoca una banda/canción/concierto?
Lo ideal es el equilibrio entre ambas cosas. Saber combinar objetivamente la descripción de las cualidades artísticas de lo que reseñas, con la exigencia profesional del oficio periodístico, que implica dar contexto e información dura, datos. A las emociones hay que saber domarlas, para no ser exageradamente subjetivo (creo más en la descripción y la narración, que en los adjetivos), aunque depende mucho del medio y la línea editorial: no es igual reseñar algo para Vice o La Mosca (en su momento implicaba escribir de forma desmadrosa e informal) que para La Jornada, donde hay que ser más propios.

Se ha “profesionalizado” mucho lo indie en el sentido de que ahora se piensa en un manager, promotor, relaciones públicas, etc, ¿crees que esto ha afectado el resultado final que es la música
En sentido estricto no debiera de afectar, pues en “primer mundo” es lo profesional: no sólo hacer buena música sino aparte tener un equipo de gente que haga todo eso. Pero en nuestras precarias condiciones mexicanas, los mismos músicos tienen que encargarse de ello, y esto quita tiempo y energía. Por eso a veces dentro de las bandas hay integrantes encargados de hacer RP, otros de redes, otros de componer. Las cosas cambian, como indiqué más arriba, cuando se puede pagar un management caro, hábil, o con mucho peso en la escena, que pueda hacer todo eso por ti, y entonces concentrarte en sólo hacer buena música.

¿Cuál banda mexicana que haya dejado de existir durante la existencia de tu columna que más lamentes no siga adelante?
Los Nena, Robota, Intestino Grueso, Los Fancy Free, Las Izquierdas, Maniquí Lazer, Nos llamamos. Por fortuna, los músicos de varias de ellas tienen buenos proyectos posteriores.

¿Cuál concierto de música independiente es el que te ha dejado con la boca abierta?
¡Súper difícil pregunta! Son tantos buenos momentos en tantos años, que es difícil recordar… ¿Mexicanos? Las cinco bandas antes citadas, Zoé en el Foro Sol, Murcof en el Teatro de la Ciudad, Nortec en Bellas Artes, Le Butcherettes en Lunario (cuando se encueró), Antoine Reverb, Juan Cirerol, Los Headaches, Flor Amargo, Big Big Love, Nelson y los Filisteos, Exploded View…

¿Cuál crees que ha sido la mayor aportación de tu columna?
Ufff. ¡Otra difícil! Ja ja. Al ser yo, no lo tengo tan claro. Pero creo que al empezar, me adelanté a visualizar una escena incipiente, no tan visible en aquel entonces, en un medio muy visible, cosa que empezó a hacerse en varios medios masivos impresos y digitales después (un tipo en El Universal me plagió hasta el nombre: “Ruta Sonora: los conciertos de la semana”, hasta que le reclamé y lo quitó). También creo que he llegado a señalar temas o problemas espinosos de la escena que mucha gente del “medio” piensa pero no se atreve a publicar, lo cual también genera muchas incomodidades, enemistades y enfados, aunque por el otro lado me genera credibilidad, ya que he forjado el ser independiente, no formar parte de ninguna camarilla, para poder hablar por igual desde diferentes frentes. He sabido combinar el hablar tanto de lo más hype y trendy, como de lo más social; promover música tradicional o indígena, así como actos en favor de causas sociales: temas que poco tocan quienes escriben de Rock. Creo también que he predicado la idea de que hacer periodismo musical no tiene que ser una actividad pueril ni superficial, sino que puede ser algo culto, bien escrito, reflexivo, profundo, sin llegar tampoco a ser solemne ni pedante: combinar la seriedad de fondo con el desenfado en la forma.

¿Cuál sería el mejor consejo que le darías a un adolescente que quiera escribir de música?
Que tenga criterio propio. De pronto hay mucho wiki-comunicólogo con “ideas” implantadas, mentes de copy-paste. El periodista musical compite ahora con Google y las redes: para distanciarse de los datos en serie, es preciso tener reflexiones propias y argumentos propios. Para ello hay que leer mucho: literatura para enriquecer el lenguaje y la imaginación, y textos en general sobre historia de la música, entrevistas, etc. Documentarse bien, de forma autodidacta. Oír muchísima música de todos los géneros y épocas, para enriquecer el oído y los criterios. Entender los fenómenos sociales y culturales que han permeado al Rock y sus géneros afines, ya que no se trata de un arte popular aislado, sino que va de la mano con lo que ocurre en su entorno. Saber que el periodismo musical es un servicio a la comunidad; es una oportunidad para informar con gracia al ciudadano no especializado, y no un lugar para el lucimiento o búsqueda de la fama, ni para el beneficio personal (por ejemplo, sólo hacerlo para ir gratis a conciertos).

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Post escrito por: moonman

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