RPM: 20 años de Earthling de David Bowie

February 2, 2017

Let me dance away:
20 años de Earthling de David Bowie

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Con su muerte el año pasado, se regresó de distintas formas y con distintas perspectivas a momentos en los que no salió muy bien parado originalmente. Se ha echado luz sobre épocas en la carrera del cantante en los que parecía haber perdido la brújula, pero al mismo tiempo se ha comprobado que quizá no estaba tan perdido.

Hace 20 años, Bowie dio uno de sus giros más radicales y extremos, que ya es decir. En 1995 se había reencontrado con Brian Eno y juntos intentaron retomar el filo que lograron en la Trilogía de Berlín. 1. Outside fue una obra de altos alcances que no fue del todo bien recibida, hoy se sostiene y se revela como Bowie, otra vez, adelantándose a su tiempo. Un álbum conceptual sobre los temores y la angustia premilenaria situado en un futuro oscuro, distópico y asfixiante, musicalizado por guitarras estruendosas, beats frenéticos, voces distorsionadas tantas veces que resultan ininteligibles. 1. Outside suena a la peor de las pesadillas de su creador. En pocas palabras, David Bowie demostraba que había regresado el genio que para entonces ya tenía rato sin dar muestras de sus superpoderes. Originalmente planeado como el primero de una serie de álbumes, el proyecto no prosperó, pero dio pie a uno de sus momentos más fértiles en la última curva de su carrera.

Esta semana le toca el turno a su hermano menor (es un decir), que salió dos años después. Earthling es, fácil, uno de los discos más menospreciados de toda su discografía, lo cual lo hacer caer en el terreno de lo subvalorado, aunque la apreciación ha ido creciendo conforme pasan los años. David Bowie siempre estaba tres o cuatro, o diez, pasos adelante que todos. El problema que tuvo en 1997, creo yo, es que se quiso empapar demasiado de lo que estaba sucediendo en el mainstream. Mientras en los setentas inventaba el futuro con cada disco que sacaba, aquí se volvió parte del presente. Y, curiosamente, ese es el gran valor que tiene Earthling, por la inteligencia con la que lo hace.

Little Wonder”, “Telling Lies” y “Battle For Britain (The Letter)” suenan al jungle de Roni Size, “Dead Man Walking” a la escena Rave y Drum ’n’ Bass, pero Bowie lo mezcló con el industrial de Nine Inch Nails (escúchese “I’m Afraid Of Americans”) y terminó por crear algo completamente distinto. Quizá no nuevo, ni digerible, ni amistoso. Pero ¿qué otro músico a sus 50 años tiene esa sed de experimentación? Bowie, el eterno explorador se había reinventado por enésima ocasión y lucía y sonaba impresionante.

En Earthling, Bowie retoma algunos temas líricos de 1. Outside en los que quiso plasmar el miedo a lo que venía, al temido final del milenio. Insisto, éste es uno de sus pocos discos que estuvieron plantados en su momento, y aun así no perdió de vista el horror que se avecinaba, ni sonó anquilosado u oportunista. A finales de los noventa, hubo una oleada de artistas y músicos ya establecidos que se quisieron subir al tren de la música electrónica, pero ninguno sonó tan fresco y honesto como David Bowie.

Share Button

Post escrito por: Ernesto Acosta

Post Relacionados