RPM: 20 años de Midnite Vultures de Beck

November 28, 2019

midnite vultures

There’s so much to do before you die:
20 años de Midnite Vultures de Beck

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

A estas alturas, con catorce álbumes de estudio y casi 30 años de carrera, ya debería quedarnos claro que Beck tiene dos moods: el introspectivo de Sea Change y Morning Phase, y el desmadroso y despreocupado de sus demás álbumes. A veces los junta (como en Guero o Modern Guilt), pero la mayoría del tiempo los tiene bien separados y deja que uno domine sobre el otro en un disco completo. En 1999, luego de volarle la cabeza a todo el mundo con Odelay! y explorar otros horizontes en Mutations, Beck regresó a los brazos de los Dust Brothers y se dejó ir por un tobogán de neón, Funk, caos sonoro y letras híper sexosas.



Midnite Vultures es el álbum que Prince hubiera querido hacer en esa época poco productiva de su carrera. Parecía que Beck había tomado la estafeta y lanzó once canciones con una producción densa, beats gordos, sampleos sacados de quién sabe dónde, secuenciadores desquiciados, y un tono de voz que nunca se le había escuchado y que iba de un grave que parecía querer emular a Barry White a lo más agudo del propio Prince. “Sexx Laws” abre el álbum y pone el tono para lo que vendrá a continuación. ¿Alguien pidió trompetas funky con un banjo de fondo? Aquí están. Y así de extraño suenan las demás canciones. “Get Real Paid” es como si Kraftwerk hubieran surgido de Harlem, y no de Alemania. “Mixed Bizness” es James Brown en ácidos. “Hollywood Freaks” es Hip-Hop a la vieja escuela, sin perder esa sensación predominante en todo el álbum de que algo raro está sucediendo. “Peaches & Cream” es, ahora sí, Beck volviéndose completamente Prince, tanto en lo lírico como en lo musical. No sé si el de Minnesota alguna vez escuchó Midnite Vultures, pero si lo hizo tenía todo para sentirse orgulloso de lo que había provocado. Cuando el álbum llega a “Debra”, la canción final, Beck alcanza lo que faltaba: canalizar al Bowie de Young Americans en uno de los mejores momentos que ha grabado en toda su carrera.

Midnite Vultures es un pastiche de todas las influencias de Beck, como nunca lo había hecho. Es diferente a Odelay! porque aquí las porta orgulloso en la solapa de su saco de terciopelo. Es diferente a Mutations porque aquí no está buscando un sonido original. Aquí, lo que Hansen quiere es dejar en claro de donde viene todo lo que hace. No sólo lo logra, sino que, paradójicamente, suena como uno de sus esfuerzos más originales y logrados, más sueltos, y más naturales. Quizá no sea su mejor álbum, ni la obra por la que hay que conocerlo si nunca se le ha escuchado, pero un álbum menor de Beck alcanza alturas que ya quisieran muchos.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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