





Fotos y texto : BigIdeas (OzCorp)
El paisaje y clima de Islandia siempre se ha manifestado como influencia en sus músicos. La mayor característica y palabra que los uniría es: majestuosidad. En Björk es a través de su voz, en Sigur Ròs es por esas melodías que conforme avanzan describen los volcanes, sus extrañas playas y la desolación de la tundra. Múm es de alguna más sutil, todos esos elementos también están presentes, pero pasan a un segundo plano, sus melodías se enfocan en los detalles, el musgo que surge entre los rincones de las piedras, las flores que surgen de las cenizas de los volcanes.
Creo que el verdadero acierto del concierto de Múm, fue realizarlo en un día que sucedían bastantes cosas alrededor de la ciudad (la más importante el segundo concierto de Paul McCartney), porque la gente que terminó asistiendo eran fanáticos de verdad. Un puñado no muy numeroso, alrededor de una tercera parte del recinto, pero fanáticos de verdad. Nada de gente que necesitaba ser vista. Así que desde el principio se estableció una conexión audiencia-banda que conforme avanzó el concierto se fue estrechando más y más.
Desafortunadamente, solo pude oír la última canción de la banda telonera, L’Aurore debido a un retraso en el acceso para la gente de prensa, pero lo poco que alcance, no sonaba mal, un mucho de Mogwai, un poco de The Cure.
Un concierto de Múm es como dejar libres a niños traviesos y entusiastas en una guardería llena de instrumentos conectados a bocinas donde se proyectan los delirios, sueños y también pesadillas. Enfocándose principalmente en las canciones de su disco más reciente Sing Along to Songs You Don’t Know, el grupo cantó, la gente cantó; el grupo bailó, la gente bailó, el grupo bendijo a los asistentes con las cenizas del volcán, la gente las recibió gustosas, listos para renacer.
Todo esto bajo un gran sonido, de las muy pocas veces que él José Cuervo no presenta fallas con la acústica.
El encoré no pudo estar mejor, dejando caer el 1-2: primero con “I’m 9 Today”, de su hermoso primer disco, seguida de “Green Grass of Tunnel”, ambas se llevaron la ovación más fuerte de la noche. Ya no había más por hacer. Un evento majestuoso había sucedido y un puñado de personas habían sido testigos de ello. Al concluir, salieron presurosos, listos para comenzar una leyenda.





















